martes, 12 de agosto de 2014

BULLYING

Por: L.C. Enrique Francisco Contreras Aparicio.

En la actualidad, la agresión escolar es uno de los fenómenos sociales que más se vive e incide entre los estudiantes. Hoy, los docentes no pueden impartir sus clases con tranquilidad dentro del aula, ya que cada día son más los alumnos que presentan comportamientos violentos contra sus compañeros, ya sea, de forma física, psicológica y social. Además este comportamiento inadecuado de los alumnos, no sólo se ve reflejado en el aula, sino también en los horarios de descanso y en cualquier espacio dentro de la escuela, incluso ocurre sin respetar la presencia de profesores, prefectos y demás personal de la misma; este tipo de comportamientos también se desarrollan a través del uso de las tecnologías de la información y comunicación.
En una revisión más reciente de la literatura internacional relativa al fenómeno del Bullying  se afirma que, si bien coexisten diferentes concepciones, hay acuerdo en considerar el fenómeno como una subcategoría de la agresión. También existe consenso en reconocer que: "Una persona es agredida por sus pares cuando está expuesta repetidamente, durante un tiempo, a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes" (Olweus, 1993) "Se está agrediendo o maltratando a un estudiante cuando otro le dice cosas repugnantes y ofensivas. También cuando se golpea a un estudiante, se le da patadas, se le amenaza, se le encierra con llave en un cuarto, se le envían cartas desagradables y cuando nadie le habla" (Smith y Sharp, citado en Espelage & Swearer, 2003).
Este tipo de conductas quizá se deban a una cierta “naturalización “del fenómeno al concebirlo como habitual entre los jóvenes. Se puede considerar el fenómeno del bullying como una forma grave y específica de conductas agresivas hacia individuos determinados.
Los padres de familia opinan que la principal fuerza externa que influye en los comportamientos de los alumnos es la situación actual de violencia en la que se vive, siguiendo en importancia los medios de comunicación y los juegos de video.
Los maestros comentan que los comportamientos agresivos que presentan los alumnos son el reflejo de lo que ven y viven en casa, coincidiendo con los padres sobre la situación actual de violencia que se vive y que también influye en el comportamiento de los alumnos y agregaron otras influencias externas como el uso de la computadora y los medios de comunicación, principalmente la televisión.
El acoso escolar o bullying es un problema generalizado entre mujeres y hombres y de todas las clases sociales. Los hombres ejercen su poder por medio de la violencia física y verbal, mientras que las mujeres lo hacen por medio de la violencia psicológica como la discriminación, los rumores mal intencionados, la exclusión social, chismes y la descalificación. Los adolescentes lo ven como algo normal entre ellos e incluso los padres de familia lo asimilan como algo natural de acuerdo a su edad, peor no es hasta que se hacen un daño físico cuando se quejan y actúan, sin atender el aspecto emocional y psicológico que les puede causar a sus hijos y que de antemano se sabe son más perjudiciales para los adolescentes. Algo similar sucede con los maestros por no darle la debida importancia a tales comportamientos, y cuando lo hacen es porque ya existe un daño mayor reflejado en los adolescentes, los cuales en algunos casos son explosivos, pues ya están hartos de los abusos de los demás y descargan todos sus rencores y fuerza contra el acosador y los golpean hasta que alguien se los quita e incluso han llegado al hospital o bien optan por abandonar la escuela para librarse de su sufrir diario y continuo dentro de la misma.
Generalmente los adolescentes que juegan el rol de víctimas no reportan su situación a los maestros, ni a su tutor ni a sus papás por miedo de represalias o burlas por parte de sus compañeros, han permitido que los agresores sigan haciendo de las mismas.
Es obvio que los profesores son la clave para el cambio. Si se puede sensibilizar a nuestros profesores sobre los efectos perjudiciales de los comportamientos agresivos, las futuras generaciones de niños y padres serán a su vez sensibilizadas. El niño de hoy es el padre de mañana y con la adecuada formación todos podremos conseguir una sociedad en la que el acoso escolar pase a ser una excepción.
De igual importancia es el compromiso de los padres de familia para atender las situaciones de violencia vividas en casa, ya que los jóvenes las reflejan en la escuela, así como también deben conocer sus amistades, las actividades diarias que realizan, los lugares que frecuentan, de igual manera es importante observar y tratar cualquier cambio en la personalidad o proceder de sus hijos, pues posiblemente estén viviendo en la escuela una situación de acoso, ya sea con el papel de agresor o de víctima, lo cual una vez detectado debe atenderse oportunamente para su apropiado tratamiento.
Es aquí donde radica la importancia de que los padres de familia, maestros y autoridades educativas tomen conciencia de los “estudiantes problemas” a encauzarlos por el camino correcto en lugar de ser expulsados de la escuela y mandarlos a la calle en la cual seguramente será un delincuente en potencia, la escuela soluciona su problema en el ámbito escolar, pero a la vez crea uno mayor a la sociedad, en la cual ella está inmersa. Siendo aquí el papel idóneo de la escuela buscar estrategias en busca de aminorar el problema, y prestar atención a los alumnos agresivos y a sus víctimas, así como también concientizar a los jóvenes que son testigos para que no sigan participando como espectadores o admiradores de los agresores así como también a los victimas de denunciar a sus acosadores, con el fin de fomentar una cultura de respeto, de tolerancia, de participación y de no agresión; una cultura donde las evaluaciones se realicen con base a los aciertos y no en los errores, generando con ello, el desarrollo de las potencialidades humanas elevando la autoestima de las personas que pertenecen a la institución en busca de una convivencia armónica.
Nadie debe subestimar el miedo que un adolescente acosado puede llegar a sentir. No hay que confundir estas situaciones con los típicos altibajos que se presentan en las relaciones entre los alumnos, especialmente a lo largo de la adolescencia y preadolescencia, etapa que viven los alumnos de secundaria. Los conflictos y las malas relaciones entre adolescentes, los problemas de comportamiento e indisciplina son fenómenos perturbadores pero no son verdaderos problemas de violencia, aunque pueden degenerar en ellos, si no se resuelven de una forma oportuna y adecuada.

Tener la mente abierta, oídos atentos y ojos muy abiertos, prevenir e intervenir, es una labor que como adultos que no debemos evitar. No debemos olvidar que estos hechos de violencia son gritos de ayuda para que los adultos intervengan. Por ello la escuela tiene que ser el lugar en el que se enseñen y se practiquen, no solo los conocimientos y las habilidades adquiridas, sino los valores y la forma de comunicación no violenta, que contribuyan a una convivencia armónica, que sea aquí donde los adolescentes desarrollen y aprendan a convivir en paz.

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