Por: L.C. Enrique
Francisco Contreras Aparicio.
Winston
Churchill fue muy sabio al escribir una frase que pasó a la historia y que
textualmente dice: “El político se
convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y
no en las próximas elecciones”. Este político británico supo dar en el
clavo para que nosotros los ciudadanos vayamos reflexionando sobre el perfil
que deben de cubrir los políticos que elegiremos cada que tengamos esa
responsabilidad.
La
responsabilidad de elegir no recae específicamente sobre la imagen física de un
candidato, mucho menos en su carisma, reside específicamente en su filosofía de
vida, en la parte intelectual, pero son pocos quienes pueden resistirse a los
encantos tradicionales de la política.
Algunas
personas de acuerdo a su perspectiva de los políticos los han hasta
categorizado según su personalidad y características, conozcamos a algunos de
ellos:
Corruptos: Son los
encargados de repartir el dinero de manera igualitaria, es decir, el 10% para
ti y el 90% para mí. Según ellos, es para que los demás no se vuelvan egoístas
con el dinero. La gente, ignorante en el tema político, los critica aunque
todos saben que si ellos fueran políticos también se llevarían dinero sin decir
nada.
Mafiosos: Lideran partidos
políticos con el objetivo de llegar al poder para generar riqueza a su familia
y a sus allegados.
De relleno: Como el de los
pavos. Son los que están en un partido y no hacen nada de propia iniciativa, es
decir, los que son políticos para salir en la tele y saludar a su mamá. La
gente los confunde con los políticos comunes ya que tienen la agenda tan
apretada como ellos. Algunas veces no comparten ni la ideología del partido.
De trinchera: Son aquellos
políticos que defienden a ultranza a su líder, aún cuando esté más que
demostrado que es un corrupto inservible. Hasta las flatulencias de los
dirigentes de sus partidos son alabadas como si fueran grandes obras.
El de la oposición:
Ejemplo de iniciativa, solo sabe llevar la contraria.
Indescriptibles:
Desconocen la cordura, pero no les avergüenza que lo sepa todo el mundo. Ya sea
cantando, dando discursos interminables o recitando poesía con un alto
contenido filosófico, diciendo tonterías, confundiendo nombres de países y gobernantes,
criticando a políticos de países vecino, etc. este tipo de políticos
demuestran, una vez más, que no hace falta tener actividad cerebral para ocupar
un cargo importante.
Honestos: Dice al ser que
es honesto, responsable, y correcto. Comúnmente conocido como "Politicus
Phantasmus", se calcula que están prácticamente extintos desde la época de
los dinosaurios. Actualmente solo existen en los cuentos de hadas, en las fantasías
húmedas y en la ciencia ficción.
Apolíticos: Son aquellos
políticos a los que les es indiferente el partido al que pertenecen. Se les
puede reconocer por practicar el transfuguismo, es decir, un deporte que
consiste en abandonar a la pareja para fugarse con un transexual. En la
actualidad son más que mayoría en cualquier partido político pero ellos aún no
lo saben ya que todavía están discutiendo si una mayoría normal son uno o dos
de cada diez y una mayoría absoluta tres o cuatro de cada diez.
Considero
que es buen tiempo de reflexionar sobre el papel de un político en su actuar
como gobernante, definitivamente la sociedad no tiene buen concepto de ellos,
aunque hay que reconocer que existen buenos y malos; el beneficio de la duda
siempre impera cada que se elige a las personas que encabezaran la
administración de los recursos del pueblo, siempre hay esperanzas de un nuevo
amanecer, de nuevos horizontes, de mejores decisiones.
Si
eres un político o te gusta la política y estás leyendo esta humilde opinión,
no te pongas en el lugar de los de tu clase, ponte en el lugar del ciudadano común
y corriente, reflexiona qué es lo que ellos esperan de ti y de tu actuar, los
valores básicos que deben provenir de la familia hay que ponerlos en práctica y
verás que con tus acciones de manera natural la gente te seguirá y apoyará en
todos los proyectos que emprendas.
En
México estamos deseosos de políticos comprometidos con su entorno, que dejen
huella con sus acciones e ideología, que tengan una filosofía de vida que
pongan al ser humano sobre todas las cosas, que busquen el bien común, que piensen
antes de actuar.
Terminaré
al igual que como empecé esta participación, con una frase de Winston
Churchill: “El político debe ser capaz de
predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de
explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo”.

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